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Nota de prensa

El régimen inmunosupresor basado en tacrolimus es la mejor opción de tratamiento en los pacientes con trasplante hepático durante el primer año postrasplante, según los últimos resultados del estudio TMC presentados por el doctor O’Grady del Hospital Kings College de Londres durante la XIV Reunión Nacional de los Grupos de Trasplante Hepático, celebrada en Marbella.


El estudio TMC es un estudio multicéntrico, abierto y aleatorizado realizado en 8 centros del Reino Unido e Irlanda con un total de 606 pacientes, de los cuales 301 fueron tratados con Prograf (tacrolimus) y 305 con ciclosporina microemulsión. La inmunosupresión adicional administrada fue azatioprina y corticoides.

La principal causa de muerte en ambos grupos fue la sepsis y el fallo del injerto. Del mismo modo, la arteriotrombosis hepática fue la causa principal de retrasplante. Por otro lado, la disfunción renal así como la necesidad de utilizar fármacos antihipertensivos fue similar en ambos grupos.

Tras un año de seguimiento la primera conclusión que se extrae del estudio es que tacrolimus es la primera opción de tratamiento tras un trasplante hepático debido a que la mortalidad de los pacientes, el retrasplante o el fallo del injerto por causas inmunológicas fueron menos frecuentes que con ciclosporina microemulsión. Mientras en el grupo de los pacientes tratados con tacrolimus sólo un 17% de los pacientes murieron durante el estudio, en el grupo de ciclosporina microemulsión esta cifra asciende hasta un 24%.

El segundo parámetro comparado en el estudio presentado por el Dr. O’Grady fue los retrasplantes. Los resultados muestran que si en los tratados con ciclosporina microemulsión hubo que realizar retrasplante en 31 pacientes, en el grupo de tacrolimus sólo 11 necesitaron un retrasplante. Por último, el fallo en el tratamiento por causas inmunológicas se produjo en un 2% de los pacientes tratados con Prograf, por un 4% en el grupo tratado con ciclosporina microemulsión.

Como conclusión, según el estudio publicado en The Lancet y presentado por el doctor O’Grady en la Reunión de Marbella, tacrolimus es la pauta de inmunosupresión más adecuada durante el primer año postrasplante hepático, ya que el 76% de los pacientes sobrevivieron con el injerto comparados con el 56% de los receptores en el grupo de cilcosporina microemulsión.






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